mi arte.
Mi arte en la cara mientras me hablas de eso que tanto nos gusta, o mejor que eso, cuando no quieres hablarme o dices algo estúpido.
Mi arte detrás de algún arbusto del que salen personas que perdieron el sentido de la vida y caminan motivados por la sobrevivencia o la supervivencia en vez de por la vivencia.
Mi arte es el placer más grande que tengo, si no exploto, no lo aguanto, no lo resisto, se me sale.
Mi arte es pendular porque nunca apunto al lugar preciso en el que quiero. Como a veces, cuando quiero mi arte en la boca llego a tu mano. Incluso esa vez que quería mi arte en un lugar pequeño pero lleno de gente y llegué a todos menos a ti, que vergüenza. Siempre es lo mismo.
Mi arte es mi forma de ver el mundo, si al resto no le gusta no me importa, yo voy a mi arte igual.
Mi arte para acabar pronto con esto, con esta hoja que me esta condenando, dejarte empapada.
Mi arte enredados en las sábanas, sin dormir o mientras dormimos, es igual. Sentirás la tibieza de mi timidez embriagada de palabras cortadas, pidiendo disculpas y sin ningún sentido claro.
Mi arte a ti y a ti y a todos los que piensan lo mismo que tú. Los incrédulos, los cobardes y los que siguen de pie.
Mi arte hasta sentarlos a todos de la impresión.
De mi arte salen quienes no entienden, pero también es amor, también es cariño, también es ayuda, comprensión.
Mi arte cada vez que abras la puerta, para dejarte sin ganas de perturbar mi apacible trabajo.
Mi arte por la oreja pero sin que salga por la otra.
Mi arte despacio, por cada poro tuyo, por cada pensamiento y abriendo la estrechez de tu imaginación.
Mi arte en prosa y verso, rimando y saltando. Contando compases o sólo sintiendo.
Mi arte es lo más profundo que tengo, a lo que he llegado después de toda la vida pensando cómo hacerlo.
Mi arte cuando bajas del taxi, cuando pagas al taxista y te sientes como el magnate que no eres.
Mi arte, mi arte. Mi arte calentito, tibiecito, cortito.
Mi arte cuando tengo muchas ganas, cuando me he pasado el día en la cerveza.
Desde que mi arte se convirtió en mi arte, veo las cosas con cierta extrañeza.
Entiendo, te confundes, pero qué puedo hacer.
Mi arte es todo lo que me queda. Ven, acércate para que veas lo que es mi arte.
Mi arte.
Mi arte es mi arte, no hay más ni menos, es mi arte.
mi arte.
Mi arte en la cara mientras me hablas de eso que tanto nos gusta, o mejor que eso, cuando no quieres hablarme o dices algo estúpido.
Mi arte detrás de algún arbusto del que salen personas que perdieron el sentido de la vida y caminan motivados por la sobrevivencia o la supervivencia en vez de por la vivencia.
Mi arte es el placer más grande que tengo, si no exploto, no lo aguanto, no lo resisto, se me sale.
Mi arte es pendular porque nunca apunto al lugar preciso en el que quiero. Como a veces, cuando quiero mi arte en la boca llego a tu mano. Incluso esa vez que quería mi arte en un lugar pequeño pero lleno de gente y llegué a todos menos a ti, que vergüenza. Siempre es lo mismo.
Mi arte es mi forma de ver el mundo, si al resto no le gusta no me importa, yo voy a mi arte igual.
Mi arte para acabar pronto con esto, con esta hoja que me esta condenando, dejarte empapada.
Mi arte enredados en las sábanas, sin dormir o mientras dormimos, es igual. Sentirás la tibieza de mi timidez embriagada de palabras cortadas, pidiendo disculpas y sin ningún sentido claro.
Mi arte a ti y a ti y a todos los que piensan lo mismo que tú. Los incrédulos, los cobardes y los que siguen de pie.
Mi arte hasta sentarlos a todos de la impresión.
De mi arte salen quienes no entienden, pero también es amor, también es cariño, también es ayuda, comprensión.
Mi arte cada vez que abras la puerta, para dejarte sin ganas de perturbar mi apacible trabajo.
Mi arte por la oreja pero sin que salga por la otra.
Mi arte despacio, por cada poro tuyo, por cada pensamiento y abriendo la estrechez de tu imaginación.
Mi arte en prosa y verso, rimando y saltando. Contando compases o sólo sintiendo.
Mi arte es lo más profundo que tengo, a lo que he llegado después de toda la vida pensando cómo hacerlo.
Mi arte cuando bajas del taxi, cuando pagas al taxista y te sientes como el magnate que no eres.
Mi arte, mi arte. Mi arte calentito, tibiecito, cortito.
Mi arte cuando tengo muchas ganas, cuando me he pasado el día en la cerveza.
Desde que mi arte se convirtió en mi arte, veo las cosas con cierta extrañeza.
Entiendo, te confundes, pero qué puedo hacer.
Mi arte es todo lo que me queda. Ven, acércate para que veas lo que es mi arte.
Mi arte.
Mi arte es mi arte, no hay más ni menos, es mi arte.
mi arte.
Mi arte en la cara mientras me hablas de eso que tanto nos gusta, o mejor que eso, cuando no quieres hablarme o dices algo estúpido.
Mi arte detrás de algún arbusto del que salen personas que perdieron el sentido de la vida y caminan motivados por la sobrevivencia o la supervivencia en vez de por la vivencia.
Mi arte es el placer más grande que tengo, si no exploto, no lo aguanto, no lo resisto, se me sale.
Mi arte es pendular porque nunca apunto al lugar preciso en el que quiero. Como a veces, cuando quiero mi arte en la boca llego a tu mano. Incluso esa vez que quería mi arte en un lugar pequeño pero lleno de gente y llegué a todos menos a ti, que vergüenza. Siempre es lo mismo.
Mi arte es mi forma de ver el mundo, si al resto no le gusta no me importa, yo voy a mi arte igual.
Mi arte para acabar pronto con esto, con esta hoja que me esta condenando, dejarte empapada.
Mi arte enredados en las sábanas, sin dormir o mientras dormimos, es igual. Sentirás la tibieza de mi timidez embriagada de palabras cortadas, pidiendo disculpas y sin ningún sentido claro.
Mi arte a ti y a ti y a todos los que piensan lo mismo que tú. Los incrédulos, los cobardes y los que siguen de pie.
Mi arte hasta sentarlos a todos de la impresión.
De mi arte salen quienes no entienden, pero también es amor, también es cariño, también es ayuda, comprensión.
Mi arte cada vez que abras la puerta, para dejarte sin ganas de perturbar mi apacible trabajo.
Mi arte por la oreja pero sin que salga por la otra.
Mi arte despacio, por cada poro tuyo, por cada pensamiento y abriendo la estrechez de tu imaginación.
Mi arte en prosa y verso, rimando y saltando. Contando compases o sólo sintiendo.
Mi arte es lo más profundo que tengo, a lo que he llegado después de toda la vida pensando cómo hacerlo.
Mi arte cuando bajas del taxi, cuando pagas al taxista y te sientes como el magnate que no eres.
Mi arte, mi arte. Mi arte calentito, tibiecito, cortito.
Mi arte cuando tengo muchas ganas, cuando me he pasado el día en la cerveza.
Desde que mi arte se convirtió en mi arte, veo las cosas con cierta extrañeza.
Entiendo, te confundes, pero qué puedo hacer.
Mi arte es todo lo que me queda. Ven, acércate para que veas lo que es mi arte.
Mi arte.
Mi arte es mi arte, no hay más ni menos, es mi arte.